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Usted debe saber que muchas empresas de renombre mundial, americanas y europeas, poseen sus factorías en el país de Mao debido a que los salarios son unos de los más bajos del universo y a los managers les encantan que en sus balances de negocios las ganancias sean voluminosas. En los primeros 10 meses del 2002 alrededor de unos 90 millones de aparatos abandonaron las fábricas chinas. Ello representa un crecimiento del 38 % con respecto al año pasado. Los datos fueron confirmados a la agencia de noticias por el Ministerio de Información Industrial Chino. A fines de octubre alrededor de 196 millones de chinos poseían un handy. A fines del 2001 eran solo 146 millones. En menos de un año los usuarios crecieron en... 50 millones! Pero China es grande, inmensa. Y los chinos son... incontables! Que potencial para el futuro! Que significa ello para el inversor atento? Señores... hay alguna gente que se está llenando de oro, joder! Y tal cuál la prestigiosa agencia lo señalaba, de a poco China se vá convirtiendo en la más grande factoría mundial productora de telefonía movil e incontables empresas del Primer Mundo, principalmente del sector de equipamientos para las telecomunicaciones, ya han puesto un pie en la región. Durante el 2002 la cuota de empresas chinas productoras de handys crecerán hasta el 20 %. De acuerdo a la empresa CCID Consulting, la cuota de mercado de Motorola en China es de un 28,9 % y la de Nokia asciende a un 25,7 %. Como usted debe saber, nosotros ya informamos sobre ambas empresas y recomendamos en su momento coleccionar los títulos de las mismas. Allá por fines de octubre, y mucho despúes de que los mercados despegaran, en "Actualidad y Negocios", en un informe sobre Motorola, advertiamos que los títulos de la firma (los cuales valían 8 dolares) se negaban a caer por debajo de los 7,50 dolares. Alli mismo recomendabamos "pegar el manotazo", es decir, comprar los papeles, y colocar un Stop en los 7 dolares. La cosa es simple. Llamar al banco (si usted es nuestro lector, usted no necesita pagar los carisimos "servicios" de asesores, especialistas, brokers y otros especímenes similares que lo único que "saben" es sacarle el dinero del bolsillo) y ordenar que le compren los títulos de Motorola. Y al mismo tiempo, darle a su banco una orden de venta (Stop-Loos) en caso de que la cotización alcance un determinado nivel. A eso se lo llama "limitar pérdidas" en caso de que los mercados se tambaleen. Listo! Asi de facil! Entendió? Solo se necesita tener una cuenta bancaria (con algunos dolares, naturalmente) en su banco amigo y ordenar la transacción. "Quiero que me compren los títulos de Motorola" Su banco amigo le compra los papeles de Motorola y los pone en su portfolio. Por tal trabajo le cobra una comisión, que varía de acuerdo a la entidad financiera con la cuál usted posea relación. Los títulos de Motorola, a partir del momento en que los recomendamos... no dejaron de subir. De los 8 hasta los 12 dolares a fines de diciembre. Exactamente un 50 % de ganancias. En poco más de un mes! Cuando en Wall Street los inversores (los gringos adoran la timba) ganan solo un 10 %, un 20 %, un 30 % o un 40 % (siempre de acuerdo a su nivel de riesgo o a su ávidez especulativa y tambien de acuerdo a los "títulos" a los que usted apueste) ello representa mucha, pero mucha "pasta" y en algún momento se deciden a "llevarse las ganancias". Es decir... vender los títulos. Si muchos especuladores/inversores (todos quieren ganar plata) hacen lo mismo, es decir, venden los títulos... la cotización se cae. No hay que olvidar que todo en las bolsas es especulación y las cotizaciones se mueven al ritmo de las especulaciones: guerras, crisis, ganancias, miedos, etc. Y los inversores/especuladores, siempre atentos al mercado y las noticias, al alcanzar las cotizaciones niveles atractivos... vuelven a hacer sus apuestas. Los títulos de Motorola cayeron desde los 12 hasta los actuales 9 dolares. Y con ello se presenta una oportunidad para la especulación. Es una apuesta. Stop riguroso en los 7 o en los 8 dolares. Usted decide el nivel de riesgo. Alberto La Vergata
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